Tali Fahima contra el establishment [Día Siete]

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A pesar de vivir en un mundo dominado por la apatía y la frivolidad, en el que se promueve y celebra la ignorancia por encima del razonamiento y la integridad; un mundo atiborrado de insaciables campañas publicitarias y manipulaciones mediáticas que se han encargado de atrofiar el sentido común colectivo con la ilusión de la objetividad y la justicia, llevados de la mano por el maniqueísmo y una gama infinita de consignas vacuas; a pesar de todo esto y para nuestra fortuna, aún podemos encontrarnos con personas que se resisten a esta avalancha y sobresalen para encarnar la entereza y el coraje. Tali Fahima: una ciudadana israelí cuya valentía e individualismo férreo la llevaron a traspasar cada una de las fronteras que se han interpuesto en su camino para enfrentar la verdad oculta detrás de la política, el odio y la desgracia humana, componentes de uno de los conflictos más prolongados de la historia reciente.

Tali Fahima no encaja dentro del perfil del activista de paz israelí, más allá de que Fahima afirma de manera rotunda su desvinculación de cualquier bandera política y que sus acciones son producto directo de sus propias convicciones. Existen varios elementos en su pasado y su formación ideológica que logran añadir un toque más de exclusividad a su historia. Tali nació en Quiriat Gat (poblado situado al sur de Israel), hija de una familia de bajos recursos originarios de Argelia. Este dato es relevante tomando en cuenta que la mayoría de los judíos de origen mizraji1, y sobretodo aquellos que pertenecen a una clase socioeconómica frágil, son partidarios de la derecha casi por default. La familia de Fahima no es la excepción. Tali fue educada para creer que los “árabes no deberían de estar en esta tierra”. Como la mayoría de los ciudadanos israelíes, Fahima cumplió con su servicio militar. Ella votaba por el Likud (partido centroderechista) e incluso dio su voto a Ariel Sharón en las elecciones de 2002. Tali se considera una “adicta a las noticias” y fue precisamente esa curiosidad insaciable por la información lo que aceleró su propio proceso de cambio. Fahima decidió explorar la red para acceder a fuentes de información alternativas “para darse cuenta de que había muchos vacíos en —su— información, cosas que no enseñaban en los medios israelíes”. En julio de 2003 se encontró con una entrevista —concedida a Ynet— a Zakariya Zubeidi: líder de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa2 en Cisjordania, quien para ese entonces era el hombre más buscado en Cisjordania por el SSG3 y había logrado esquivar varios intentos de asesinato dirigidos en su contra. En esa entrevista, Zubeidi, de 28 años, expresaba su desacuerdo con el Hudna (cese al fuego) impuesto por el Hamás y el Jihad Islámico bajo la presión de la Autoridad Palestina. “Estamos dispuestos a llegar a una paz verdadera, pero así como Sharón quiso demostrar su hombría en Jenin, a ver si es igual de hombre con el proceso de paz, sólo entonces las cosas podrían funcionar”, expresó el joven militante.
Intrigada por las declaraciones de Zakariya, Tali logró obtener sus datos y contactarlo. Ambos sostuvieron una larga conversación dedicada a la ocupación y la paz.

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Antes de continuar es necesario hacer un hincapié en la historia de Zakariya Zubeidi. Quien era uno de los líderes militantes palestinos más renombrados es en realidad hijo de una familia pacifista. La casa de los Zakariya era un punto de encuentro entre pacifistas palestinos e israelíes. Su madre era una conocida activista por la paz que abrió las puertas de su hogar para el grupo de teatro —compuesto por niños palestinos— dirigido por ella y Arna Mer-Khamis,4 proyecto que vio su fin en 1997, dos años después de que Arna falleciera. En 2002, durante la operación “Escudo Defensivo”, el EDI bombardeó la casa de los Zakariya matando a su madre y a su hermana, engendrando así el nacimiento de un guerrero: a partir de ese momento Zubeidi juró nunca soltar las armas, enfocando gran parte de su enojo hacia los activistas de izquierda israelíes, quienes nunca le ofrecieron sus condolencias.
Tres meses después de aquella conversación entre ambos, Tali hizo lo que muchos ciudadanos israelíes considerarían un suicidio. Una curiosidad alimentada por un gesto profundamente humano condujo a Fahima a través de los retenes militares e ideológicos hasta el núcleo del campo de refugiados de Jenin (Cisjordania) para encontrarse con uno de sus militantes más férreos y atestiguar con sus propios ojos las condiciones en las que vive el otro protagonista del conflicto. Zakariya —acompañado de su gente— mostró a Tali las heridas abiertas de la ocupación en un recorrido a lo largo y ancho de las calles de un Jenin azotado por décadas de guerra. Poco después de haber sido recibida en casa de Zakariya por su esposa y su recién nacido, uno de los hombres de Zubeidi llegó para informarle que el EDI había impuesto un toque de queda con el propósito de encontrar a la ciudadana israelí que había entrado a Jenin por la mañana. Fahima —con la intención de cumplir su objetivo: experimentar en carne propia la otra cara del conflicto— decidió quedarse. Su decisión fue respetada por Zakariya, quien a pesar de reparar en las posibles consecuencias no titubeó en agilizar el traslado de Tali a casa de su hermana, donde la joven israelí pasó la noche: una noche que mitigaba los residuos de sus prejuicios con el transcurso de los segundos. Durante la madrugada y después de haber compartido el café junto a su anfitriona, Tali se despidió de Zakariya, de Jenin y de aquella joven israelí de Quiriat Gat cuyas creencias y convicciones habían sido sacudidas violentamente para desvanecerse en el olvido. Consciente de que su vida no volvería a ser la misma, Tali caminó hacia el retén militar donde fue detenida hasta la llegada de los oficiales del EDI, quienes se abalanzaron sobre ella con una andanada de interrogatorios. Tali había conseguido llamar la atención del SSG. No obstante, Fahima viajó a Jenin en repetidas ocasiones e incluso llevó a cabo un proyecto en el campo de refugiados con niños palestinos para ofrecerles actividades extraescolares. En 2004 se había ejecutado el tercer intento de asesinato en contra de Zubeidi. Zakariya recibió una bala en el hombro pero nuevamente logró esquivar la muerte, las dos personas que estaban junto a él no corrieron con la misma suerte. Tali Fahima, en marzo de ese mismo año y en la que fue su primera aparición ante el público israelí, declaró ante los medios de comunicación sus intenciones de permanecer al lado de Zakariya para convertirse en su “escudo humano”. “Esta persona es digna de ser protegida. No conozco a toda Palestina —explicó en la entrevista que concedió a la revista israelí H’air—. Protegeré a aquellos que conozco.” Estas declaraciones representaban un atentado directo en contra de la “política de asesinatos” del sistema político y defensivo del Estado. Al entreponer su persona entre el Estado y el enemigo Tali había logrado situar la realidad palestina e israelí bajo un mismo plano, para así poner al descubierto los verdaderos parámetros que usa el aparato político para medir el valor humano. Es muy probable que eso haya sido lo que consiguió irritar tan profundamente al SSG como para desatar una guerra política, ideológica y legal en contra de Fahima. Los rumores de un posible romance entre Tali y Zubeidi no se hicieron esperar —más allá de que ambos lo hayan descartado en innumerables ocasiones— con el propósito de desacreditar la motivación detrás de sus acciones. Lograron armar un caso en su contra apoyándose de cargos por demás dudosos para llevarla a juicio. Tali fue condenada a tres años en la prisión Ayalón en Ramle. Pasó un año en aislamiento y otro año y medio en la “población general” antes de ser liberada el 3 de enero de 2007 por buena conducta.
Antes del proceso que la llevó al encuentro con Zakariya “formaba parte de la burbuja y del sistema, como todos. Antes no existía el pensamiento independiente. Hoy por hoy me considero una mutación del sionismo. Yo crecí como la mayoría, como parte del rebaño y del lavado de cerebro colectivo. Vengo de una familia derechista. El proceso se dio debido a una maduración personal, la edad y las metas cambiaron; viene de un entendimiento profundo de que aquí existe una guerra en contra de la libertad. Porque todo lo que hay aquí es una ficción: tanto la libertad como el país”.

“Primero que nada, uno tiene que recurrir al pensamiento individual, luego preguntarse las preguntas correctas y después aprender a lidiar con la realidad. Puedo entender la dificultad de las personas en confrontar esta realidad. Es muy difícil llegar y decir: yo formo parte de la ocupación. Uno no necesariamente tiene que estar armado para formar parte de ésta, y todos nosotros la respaldamos. Pienso que todos estos conflictos están inculcados en la sociedad israelí.”

“Los medios de comunicación son justamente un espejo que refleja lo que sucede en el país. A mí me pintaron como una terrorista, más allá de la tanda de chismes que abundaron.
Sobra decir que el proceso jurídico fue despreciable. Yo esperaba un debate legal o al menos relevante, pero era obvio que se trataba de un caso político. Les era muy difícil ocuparse de las preguntas verdaderas. Fue un proceso conducido de la mano del SSG quienes utilizaron todo su poder para imponer la presión necesaria en mi caso. Estoy muy decepcionada con el sistema jurídico. Terrorismo fue una de las palabras estrella en el caso. Los cargos por los cuales me condenaron fueron: contacto con un agente externo y venta de información para el bien del enemigo.”

“Obviamente los palestinos me han apoyado. Las reacciones por parte de los israelíes han sido variadas. Desde la admiración hasta el odio. No cabe duda de que esta historia ha despertado algo. Me han tachado de traidora, además de otras consignas que he absorbido. Pero eso es irrelevante.
Claro que mi vida ha cambiado a partir de entonces. Si antes buscaba llevar a cabo una carrera pues ahora está claro que mis metas son otras. Hoy por hoy soy una persona fichada por las autoridades. Me es mucho más difícil maniobrar, soy una persona pública, he perdido la privacidad. No te voy a decir que es fácil.
Hasta hace unos días —el 6 de noviembre para ser exactos—, mi estatus era el de una persona en libertad condicional.

“Debido a la ocupación, los niños de Jenin estudian sólo cuatro horas al día. La idea era construirles un margen en el que pudieran hacer la tarea, leer, y básicamente mantenerlos ocupados después del horario escolar. Desgraciadamente no se me permitió terminar el proyecto. Me vi obligada a enfrentar al Estado por todo esto.”

“El estatus de Zakariya ha cambiado. Ya no está en la lista de los más buscados. Sí, creo que mi encuentro con él ayudó, pero por otro lado todos nuestros amigos ya están bajo tierra. Fue un éxito efímero. Zakariya está a salvo, pero ¿qué me dices del resto?
No cabe duda de que mi encuentro con Zubeidi le aportó en algo en cuanto a su manera de vernos a nosotros. Él suele decir: quien viene armado hacia mí, lo recibiré armado, y quien me extiende la mano le extenderé mi mano. Zakariya no tiene ningún problema con los judíos, su conflicto es contra la ocupación. En una entrevista leí que dijo que su encuentro conmigo definitivamente le ayudó a entender que hay más gente como yo en Israel. Creo que nuestro encuentro en sí creó una especie de puente poco común, al menos dentro de los parámetros del entendimiento general, aunque en mi opinión no debe de ser así. Todo lo que está fuera del mainstream es mal visto por la sociedad israelí.”

“El sionismo, este lugar y el propio establishment han fracasado. Tanto en el ámbito social como con la ocupación. Han creado una sociedad racista liderada por un Estado racista. Es un lugar que no acepta a las minorías. El sionismo se encargó de eliminar todo rastro de la cultura árabe, a la cual yo pertenezco. El sionismo es mi enemigo a nivel cívico. El establishment no me apoya en nada sino todo lo contrario: me reprime.
Te puedo decir que hoy por hoy soy muy crítica con la denominada izquierda israelí. Creo que no están haciendo nada para cambiar la situación actual, y son el único grupo que está dirigiendo una especie de lucha. Si la izquierda se refiere a Zakariya como terrorista pues entonces estamos en un problema muy grande. Yo creo que este lugar, por el camino que decidió tomar, no va a existir durante mucho tiempo. Creo que estando aquí, si eres una persona con pensamiento propio tienes un precio muy alto que pagar. Pero no hay que rendirse ante la situación o el establishment.”

“Mis condiciones dentro de la prisión estaban a cargo del SSG. Allí fue otro tipo de lucha. Estuve en aislamiento un año antes de poder interactuar con las demás prisioneras. No tuve ningún problema con las reas. Ellas me apreciaban por la lucha que sostuve contra el Estado. Fue un año de vípasana5 gratuita —bromea refiriéndose al año que pasó en aislamiento—. El ser humano tiene la capacidad de sobrevivir a la adversidad.
El día que recibí la noticia de que me iban a dejar en libertad y aún estando en prisión, me visitaron los del SSG. Le pregunté que qué estaba haciendo aquí, y él, después de una pequeña introducción pasó directamente a las amenazas. Mi respuesta fue simple: para mí nada ha cambiado. Si lo que quieres es averiguar si los dos años y medio que estuve en prisión me cambiaron pues entonces estás equivocado, le dije. Yo voy a seguir actuando de acuerdo con mi entendimiento.”

Durante el verano de 2007, el gobierno israelí extendió una oferta de amnistía a 180 militantes palestinos pertenecientes al Fatah como un gesto de buena fe dirigido a Mahmoud Abbas: el presidente de la Autoridad Palestina.
Zubeidi Zakariya firma el acuerdo y renuncia a la lucha armada.

Notas
1 Misraji: término utilizado para los judíos provenientes de los países árabes. Misraji significa oriental.
2 Las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa es un grupo militante laico perteneciente a Al Fatah: el partido político predominante dentro de la OLP. La Organización para la Liberación de Palestina fue fundada por miembros de la diáspora palestina en 1954, entre quienes destacaba Yasser Arafat.
3 SSG: Servicio de Seguridad General israelí. También conocido como el Shabak o Shin Bet. Es el servicio secreto israelí.
4 Arna Mer-Khamis: una reconocida activista de paz israelí de familia sionista quien contrajo matrimonio con un palestino-israelí miembro del partido comunista.
Documental: Los hijos de Arna, dirigido por su hijo (Juliano Mer-Khamis) en el que se muestra la evolución de los niños que eran los actores en el grupo de teatro y que ahora son militantes o, en su defecto, mártires.
5 Vípasana: una disciplina dentro la meditación oriental.

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One Comment en “Tali Fahima contra el establishment [Día Siete]

  1. V_Co Says:

    Es un excelente texto. Opinaría algo, pero mejor leere más antes de.

    Me gusta su trabajo. Y me gustan estos temas que toca.
    Ojalá no abandone su blog.


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