Archivos para junio 2013

Cantos cívicos

junio 23, 2013

La instalación-exposición Cantos cívicos abrió sus puertas al público por primera vez en el Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC) de Valencia, gracias al trabajo en conjunto entre Miguel Ventura y el curador español Juan de Nieves. El Nuevo Consejo Interterritorial de Lenguas (NILC, por sus siglas en inglés) retomó esta obra producida por Ventura entre 1992 y 2002 para coordinar una exposición interdisciplinaria que involucrara a las Facultades de Psicología y de Veterinaria y Zootecnia, además de los coros de la Escuela Nacional de Música de la UNAM. La instalación se puede apreciar hoy en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC).
Al atravesar el estrecho túnel que nos guía hacia la instalación —visto desde arriba se entiende que el túnel es la cola de una rata gigante que encapsula el espacio—, uno tiene la sensación de estar dentro del celofán de un caramelo altamente tóxico. Y es que Cantos cívicos magnifica y expone la cualidad empalagosa inherente a las propagandas ideológicas hasta llevarnos al borde de la náusea. La selección de música es dolorosamente certera; funciona como una pala que remueve esta golosina compuesta de delirios puntiagudos para darle a la pieza un cuerpo sólido y espeso. Hay coros infantiles y adultos de un repertorio de canciones que van desde cánticos nazis hasta piezas de pop como “No controles” y “Live is life”. Los arreglos de Alejandra Hernández se mezclan con sirenas esporádicas, anunciando un peligro histórico que se registra en nuestra piel como un escalofrío puntual. Las pupilas de los visitantes son inyectadas de grandes dosis de colores penetrantes —predominan los amarillos y rojos— que tapizan las paredes; ya sea en forma de suásticas de hule coloridas, de marcos sicodélicos que contienen los rostros de oficiales nazis, y una sección entera dedicada al culto del cuerpo masculino que parece insinuar la relación entre la propaganda nazi y el homoerotismo.
Cualquiera que haya leído las novelas gráficas de Art Spiegelman piensa de manera automática en Maus al observar el evidente protagonismo de las ratas y su interacción con la simbología nazi. Aunque aquí, lejos de funcionar como una herramienta para marcar una distinción étnica, las ratas de Ventura encarnan y representan la ideología nacional-socialista para evidenciarla como una epidemia. En uno de los cuadros podemos ver a una rata extendiendo una hostia en forma de suástica ante las bocas abiertas de un oficial nazi y un puñado de niños vestidos de ropa tradicional alemana. “La mise-en-scène de la exposición se convierte en un museo-escenografía abigarrado de objetos, y de otra parte es un laberinto para los visitantes”, explica Ventura. “Cuando estaba haciendo la pieza pensaba como si ésta fuera un refugio de seres protonazis que hubieran sobrevivido hasta nuestros días”.
Cantos cívicos ha desatado no poca polémica. El grito en contra de la obra de Miguel Ventura y el NILC tiene más que ver con los elementos que no están dentro de ésta. “Quedé impresionado con el bajo nivel analítico; con estas lecturas tan reducidas que se iban nada más que a un fragmento sin poder ver el panorama general”, cuenta Ventura de la larga lista de críticas y denuncias que ha provocado su obra. “Desde el comienzo hay un video de un nazi que está cantando una canción mientras se va convirtiendo en rata. Si eso no es un indicio suficiente del tono de la pieza, entonces ¿cómo explicar que esto se trata de una farsa?”, añade Ventura.
En su crítica a esta obra, Enrique Krauze señala en Reforma que “el caos de imágenes y conceptos que acumula se resuelve en un error ético-político verdaderamente grave. Cabe resumirlo en tres argumentos. Hablar de ’totalitarismo’ en el mundo moderno sin hacer la menor referencia al totalitarismo comunista es no hablar de totalitarismo. O peor aún, es encubrir al totalitarismo de izquierda. El comunismo en su vertiente soviética y china dejó una estela de terror, hambre y muerte apenas comparable con la del régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial. Sólo en el caso de Stalin y Mao (por no mencionar los crímenes de Kim Il Sung y Pol Pot) se trata de decenas de millones de muertos (perfectamente documentados) como resultado de hambrunas, deportaciones, persecuciones, confinamientos, ejecuciones y actos de abierto exterminio. Una crítica del nazismo que no hace referencia al Holocausto no es una crítica al nazismo: es, por lo menos, un ocultamiento del nazismo”.
Las palabras de Enrique Krauze serían pertinentes si el objeto de crítica fuera un ensayo cuyo propósito implicara cumplir con una revisión minuciosa de la política y de la historia, pero sus apuntes carecen de sentido si tomamos en cuenta que lo que tenemos enfrente es una obra de arte. El hecho de que Ventura haya decidido excluir el Holocausto, los crímenes de Kim II Sung y Stalin, por mencionar a un puñado, no lo convierte en un apologista del nazismo. Uno puede cuestionar la violencia, las posibles tendencias caníbales o el mal temperamento de los hutus sin hacer mención del sufrimiento de los tutsis y del genocidio en Ruanda, y nadie lo va a acusar de ser anti-tutsi. El arte, por definición, busca cumplir con un punto de vista singular y no complacer las inquietudes políticamente correctas de unos cuantos. Se puede diferir con la elección estética de Miguel Ventura, pero no se le debe de exigir un discurso ético-político que concuerde con el propio.
Krauze construyó una breve teoría de la conspiración basándose en lo que para él fueron omisiones malintencionadas por parte del artista, por decirlo de alguna forma. Pero The truth is in the eye of the beholder: este narrador no vio más que una muestra clara del absurdo y de los peligros que se esconden detrás de las ideologías.

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“También hay un bioterio con 80 ratas blancas y un sinfín de aves y roedores disecados. Aparecen textos de José Vasconcelos apoyando al nacional-socialismo e imágenes de soldados estadounidenses no tan joviales como los nazis”, escribe Leo Zuckerman para Excélsior. “Otros ingredientes del potaje son fotos de millonarios (entre ellos algunos judíos), de socialités mexicanos y del ex presidente Carlos Salinas, el hijo de éste, el embajador estadounidense Tony Garza y su esposa. No faltan retratos de cadáveres destrozados, vaginas muy abiertas, falos enormes y pedazos de excremento. Hay cuernos de venados y una colección impresionante de muñequitos tiroleses encapsulados (…) A mí esta exhibición me pareció un conjunto de varias cosas inútiles mezcladas y confusas. Una galería de lugares comunes de la izquierda más ramplona que ve al capitalismo igual que al nazismo. Una exhibición descontextualizada de la realidad. En suma, me van a perdonar los lectores, un verdadero pedazo de mierda como los ahí exhibidos”, concluye Zuckerman.
“¿Una exhibición descontextualizada de la realidad?”. ¿En qué momento el arte se convirtió en periodismo? Las declaraciones de Zuckerman parecen condenarnos exclusivamente a aceptar exposiciones que muestren un “hiperrealismo equilibrado”. Enrique Krauze al menos intenta cultivar algunas ideas; lo de Zuckerman es un cúmulo de sobresaltos; aunque habría que decirlo: ambos coinciden en su nulo sentido de humor.
“Los críticos no ven Cantos cívicos como una obra de arte, sino como una tesis histórica desde un punto de vista histórico muy literal y acartonado. No han dejado de aconsejarme acerca de cómo debería ser la exposición; por ejemplo, me han pedido mostrar escenas del Holocausto, y como no lo hago, para ellos esto significa que yo niego la existencia del Holocausto. Sus lecturas son visiones canónicas de nuestros tiempos de dilemas éticos y morales pero que no cuestionan el status quo como pretende hacerlo Cantos cívicos: desde la esquizofrenia”, concluye Ventura.

Los suicidas de Antonio Di Benedetto

junio 20, 2013

Se hace una pausa y en el repentino silencio entra nítidamente la frase de un camillero a otro:

-Lindo día, ¿no?

Lo dice con convicción. Mientras camina y soporta el esfuerzo de la carga, mira como puede el firmamento, tan azul y diáfano, y tal vez percibe el olor de la hierba y piensa en los zorros y las perdices que podría cazar y en el asado y los mates del atardecer.

Lindo día, sí; no para los muchachos: se privaron de él.

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Pura verdad, no es melancólica la hora del café y de la manteca…

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¿Soy un hombre normal? No hago ruido. Me gustan muchas cosas. Vivo. Me pregunto por qué estamos vivos. Pienso en la muerte, la resisto, prefiero vivir. Pero pienso. Muchos, no: dan por hecho que les sobra futuro.

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Me descargo. Una noche por semana. El resto de los días, fuera del estadio, no se puede incitar a matar al prójimo, ni siquiera desahogarse de todo lo que nos ofende y nos rebaja.

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Espero a Blanca donde dijimos.

Cuando llega observo que se ha esmerado por lucir: peluquería y todo lo demás. Viene “vestida”, es decir, exactamente lo contrario.

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Se me representa la terrible prisión del perro enorme: entre cuatro muros de azulejos blancos, donde la luz olvidada se expande con su monotonía implacable.

El perro se atiene a la espera (ni siquiera la esperanza, sólo la espera).

No sabe que eso podría concluir con la muerte, ni sabría matarse. Porque destruirse a sí mismo es privilegio de la absurda condición humana.

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Le pregunto entonces por qué dijo para qué y contesta que por ninguna razón especial, que ella ha dicho para qué, no más. sobre lo cual yo le digo que dicho así puede ser un para qué universal y que suena bastante triste y Marcela acepta que puede ser un para qué universal pero de ningún modo debe considerase triste, aunque tampoco alegre, lo reconoce, y que, en todo caso, es su actitud…

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Paso por la agencia. No encuentro a Marcela, no encuentro a Bibi, pero de ésta un sobre, que comienza a nutrirme de la información prometida:

Principio católico fundamental: Únicamente Dios da y quita.

Viejo Testamento y Nuevo Testamento: No condenan expresamente el suicidio./ Conjetura generalizada (y errónea): No hacía falta, en los tiempos bíblicos casi nadie se suicidaba. / Casos en las Escrituras: Sansón, Saúl y poquísimos más.

Mandamiento sustancialmente invocado: ‘No matarás’. Se considera que incluye el suicidio. / San Agustín: No matarás a otro ni a ti mismo.

Otro argumento de San Agustín: Puesto que ninguna ley permite a nadie matar por su propia autoridad, el suicida es un homicida.

Posición de la Iglesia –Concilio de Arles, año 452: El suicidio es un crimen; sólo puede ser consecuencia del furor diabólico. Concilio de Praga, año 563: Los suicidas no serán honrados en misa con ninguna conmemoración, el canto de los salmos no acompañará los cuerpos a su tumba.

Santo Tomás, interpretado por Sciacca: ‘No se ama ordenadamente a sí mismo el que se da voluntariamente la muerte, por cuanto se considera dueño de la vida que Dios le ha dado, se revela a la voluntad de su Señor y Padre, comete pecado mortal y se priva de la salvación eterna.

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–En las sociedades primitivas del mundo antiguo –trogloditas, tracios, hérulos, celtas– los viejos eran un estorbo y lo comprendían, o con astutas promesas y presiones los más jóvenes se lo hacían comprender. Los visigodos usaban el Despeñadero de los Abuelos y los ceos tomaban cicuta durante una fiesta que se hacía en su honor. Señor mío, he tenido que ilustrarme para entender a la viuda y llevar adelante los cargos.

Le digo, apoyando su información, que en la novela ‘País de las sombras largas’ un esquimal y su mujer abandonan a la madre de ésta en un paraje helado donde se la comerá el oso, y que la anciana no hace oposición. Opino que es una costumbre muy bárbara y, si le creemos al novelista, se ha mantenido hasta nuestra época.

El abogado considera lo mismo y puedo apreciar que nos toleramos muy bien.

Dice que, justamente, los cofrades de Tiflis pretenden salvarse de que se los coma el oso y “aunque esto sea una metáfora, también ocurre en las sociedades más morales y adelantadas, aunque con formas civilizadas”.

–Fíjese –argumenta–, lo que universalmente se hace es jubilarlos, es decir, sacarlos de su puesto. Tienen el cuerpo y el alma acostumbrados al trabajo y sin el ejercicio de la costumbre se mueren. Es como engañarlos con un festín: la promesa de no trabajar más.

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Convencido de tener ya mi propio derrotero y de que éste pasa por la agencia misma, he venido, pero he entrado derechamente a mi oficina. El próximo paso está resuelto; no obstante, me doy tregua, y para alternar un poco los pensamientos me ha venido bien el segundo informe de Bibi sobre las actitudes morales y religiosas de los distintos credos:

Posición de judaísmo: adversa al suicidio. Fundamento bíblico que aducen los rabinos: “Por tu sangre y tu vida exigiré un reconocimiento; lo exigiré de cada bestia y de cada hombre”.

Fundamento que invoca el karaita Kirshnani: “No matarás”. (Reconoce que hay objeciones, según las cuales ese mandamiento únicamente prohíbe matar a otra persona.)

Base de la actitud judía, sintetizada por Reines: “Se condena el suicidio por la dignidad del hombre y la convicción de que la vida siempre vale la pena de ser vivida”.

Pralelismo. Kant escribió: “El suicidio es contrario al principio fundamental de moralidad, ya que aniquila el sujeto moral, y constituye una ofensa contra la dignidad de la persona por el deseo egoísta de escapar a una vida desagradable.

La actitud de otras religiones.

Brahmanismo y budismo. La toleran, en ocasiones lo alaban.

Las creencias en la reencarnación lo hacen más aceptable para el adepto.

Siglo XIX, auge en la India budista del ‘suttee’, suicidio de las viudas, a menudo bajo la coacción indirecta de la sociedad.

Islamismo. Lo condena.

Mahoma: “El hombre no muere sino por la voluntad de Dios, según el libro que fija el término de su vida”. (Corán)

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Miro las piernas y seriamente, con absoluta sinceridad, digo:

—Me gustaría estar en el laboratorio.

Creo que no ha prestado atención; sin embargo, con tono negligente me cuestiona:

—¿No se te ocurre que estás un poco descarado?

Le digo que sí, que me noté un poco descarado, pero es lo que me gustaría, estar con ella.

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Después de un rato me distraigo y me pongo a observar a las damas que adquieren talonarios de travelerchecks. Elijo a una, delicada y joven, y me voy con ella de Estocolmo a Roma, dos días en un tren que no lleva otros pasajeros, porque todo viaje es una mitología.

Beautiful Losers

junio 15, 2013

leonard-cohen

“Is All The World A Prayer To Some Star? Are All The Years Of The World A Catalogue Of The Events Of Some Holiday? Do All Things Happen At Once? Is There A Needle In The Haystack? Do We Perform In The Twilight Before A Vast Theater Of Empty Stone Benches? Do We Hold Hands With Our Grandfathers? Are They Warm And Royal, The Rags Of Death? Are All The People Living At This Very Second Fingerprinted? Is Beauty The Pulley? How Are The Dead Received In The Expanding Army?…”

El hombre sin atributos

junio 15, 2013

musil40

 

La excesiva estimación de la pregunta de ‘de dónde nos encontramos’ procede del tiempo de las hordas, nómadas que debían tener conocimiento cabal y plena posesión de sus pastos.

Un amigo de Kafka

junio 15, 2013

singer

 

Los judíos recuerdan demasiado. Ésta es nuestra mayor desgracia. Hace dos mil años nos echaron de la Tierra Santa y ahora intentamos volver. ¿No crees que es una locura? Si nuestra literatura reflejara ese demencial estado de nuestras mentes sería una gran literatura. Pero nuestra literatura es increíblemente sensata.

Cartas a un amigo alemán

junio 15, 2013

Albert-Camus-5

 

“Quiero primero explicarle qué clase de grandeza nos mueve. O sea, cuál es el valor que aplaudimos, que no es el suyo. Porque poca cosa es saber correr al combate cuando lleva uno toda la vida ejercitándose para ello y la carrera le es más consustancial que el pensamiento. Es mucho, por el contrario, avanzar hacia la tortura y la muerte cuando se sabe a ciencia cierta que el odio y la violencia son cosas vanas en sí. Es mucho combatir despreciando la guerra, aceptar el perderlo todo conservando el amor a la felicidad, correr a la destrucción con la idea de una civilización superior”. 

Liquidación

junio 15, 2013

kertesz

 

“Aún recuerdo las aventuras de la imaginación que viví cuando leí en el libro que se revocaba la Novena Sinfonía. Me sentía un elegido, iniciado en un secreto guardado para unos pocos, alguien a quien han despertado de sopetón para desvelarle, a la luz deslumbrante de una sentencia, el estado insalvable del mundo”.