Las muertes chiquitas de Mireia Sallarès

null

“Creo que todos los proyectos ambiciosos, ya sea por la temática y por su complejidad, nacen antes de lo que una cree porque el motor inicial responde a una necesidad personal. Concretamente hablando, esta necesidad (proyecto) tomó forma en 2006 cuando vi la posibilidad de presentarme a una beca de residencia en México ofrecida por el Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes”, cuenta la joven artista catalana Mireia Sallarès, en alusión a Las muertes chiquitas: un documental realizado a lo largo y ancho de la república mexicana protagonizado por mujeres que narran su forma de experimentar y percibir el orgasmo, la discriminación y la violencia, entre otro abanico de temas. Los encuadres angustiosamente cerrados de la cámara de Sallarès ayudan a pronunciar la intimidad ya de por sí robusta e imponente de sus entrevistadas. Lo primero que atrae la atención es la sinceridad lúdica con la cual estas mujeres se conducen en temas tan escabrosos y elusivos —al menos en lo que se refiere a un escenario tan amplio— como lo son la violencia y el placer. Más que una simple antología de monólogos testimoniales, las protagonistas de Las muertes chiquitas exigen de manera constante la presencia atenta del observador, llevando a cabo un diálogo cuya vulnerabilidad intensa pone a prueba las reglas conceptuales del voyeurismo, sin dejar en claro quién es el que está acostado sobre el diván y quién está tomando nota. Ya sea la joven indígena marginada hasta el borde del hastío, la ex guerrillera, la transexual, la “cabrona de Tepito”, la académica, la sexoservidora o la artista conceptual (por mencionar a unas cuantas de las entrevistadas); todas ellas, como cuando se sufre o se goza de una muerte chiquita, salen disparadas hacia distintas dimensiones para luego volver a coincidir en un terreno dolorosamente real, donde la discriminación y la violencia quedan despojadas de eufemismos para mostrar su rostro lacerado.

null

“Al principio yo tenía la idea de trabajar sobre el tema de la violencia, pero luego surgieron otros temas que yo tenía pendientes como el deseo, los orgasmos, el placer de la mujeres y cómo lo entendían, cómo se los ofrecían y qué permisos se daban ellas mismas para experimentarlos. Todo esto llegó desde una inquietud personal, porque siempre tuve una relación compleja con estos temas y me di cuenta de que la violencia y el placer eran elementos que estaban irremediablemente entrelazados entre sí”.
¿Por qué México? “Porque casi todos mis proyectos los he hecho siendo yo extranjera y sobre extranjeras. Para mí la condición del outsider es muy frágil, muy vulnerable, pero a la vez cuenta con muchas ventajas. Es cierto que siendo extranjera la gente va a confiar más en ti y en tu curiosidad. Aquello de que le cuento antes a una extraña que me dé buena onda que a mi propia madre es válido aquí y en Roma.

null

”El documental dura cinco horas, no paran de hablar, los sonidos no son perfectos, las imágenes menos. Aunque sí fueron decisiones premeditadas a nivel estético; es decir, no es que hiciera mal la cámara voluntariamente sino que decidí que hay cosas que se deben de perder y escogí restarle importancia a la estética para ganarla con la sensación de intimidad que generan las entrevistadas. Para lograr ese grado de intimidad de las protagonistas, en todas las pláticas les explicaba que el proyecto nació de una necesidad mía, que aunque siendo yo una mujer blanca, heterosexual, de clase media europea, educada en la igualdad de derechos, etcétera, sentía que había un montón de violencia sobre mí, que estaba todavía pasando las culpas a los demás de cosas que yo misma me tenía que dar permiso y punto. Creo que lo conseguí siendo muy sincera sobre lo que iba a buscar y también dio la casualidad de que las mujeres tenían muchas ganas de hablar”, confiesa Sallarès.

null

La pieza principal de Las muertes chiquitas es el documental, aunque éste es un fragmento de la obra que se extiende en forma de libro y un ensayo fotográfico que retrata a las entrevistadas, ya sea en el lugar de la entrevista o en lugares muy significativos para ellas, al lado de un neón que lleva la leyenda de Las muertes chiquitas. “Es una pieza no jerárquica, no lineal: orgánica. Estoy consciente de que es un proyecto muy complejo e interminable —aclara Mireia. Yo soy de esas artistas que primero hacen y luego se dan cuenta de lo que han hecho. Entonces, el proceso conceptual —es decir: ¿cómo escojo este lenguaje, por qué lo hago con neones, por qué uso la fotografía, por qué la película se tiene que ver en determinados lugares?— se da de manera posterior. Algunas cosas son juegos y libertades de índole más poética, otras obedecen a una dimensión ética. Por ejemplo, para mí era una prioridad que el proyecto se presentara en México antes que en ningún otro lugar. Poco también para huir de esa idea de lo exótico que todavía opera de hacer las cosas afuera para no incomodar a nadie y para decir lo que se me dé la gana”.

null

Beatriz Preciado y el pensamiento queer
“Aunque es la última que he hecho, la pieza principal, la que le da motor a toda la obra es la película. Luego está el libro que es un poco como la memoria integral donde se muestra el proceso de trabajo —el término de moda en el ámbito del arte contemporáneo es “procesos abiertos”. La documentación de la obra se convierte en parte de ésta. El libro funciona como una plataforma que da lugar a voces que van desde una española filósofa representante del viejo feminismo, hasta una joven transfeminista como lo es Beatriz Preciado: una de las líderes del pensamiento queer en España. A Beatriz la conocí cuando yo estaba en medio del proyecto y decidí, por mi cuenta, entrevistar a una transexual, ya que las considero tan mujeres como cualquiera otra. Paralelamente descubrí su último libro: Testo Yonqui. Lo compré con la intención de regalárselo a la trans, pero no sin antes echarle una hojeada. El libro me trastocó profundamente y me iluminó en lo que se refiere a la herencia feminista y de la sexualidad en general. Por eso es que decidí invitarla a escribir sobre mi proyecto y tuve la suerte de que ella accediera. Cuando pienso en la transexualidad y en lo que significa ser mujer, siempre me viene a la mente una escena específica de Todo sobre mi madre”, cuenta Mireia refiriéndose a la Agrado de Pedro Almodóvar, quien después de hacer un desglose de todas las intervenciones quirúrgicas que lograron transformarla en mujer añade frente a un público fatigado: “Bueno, lo que les estaba diciendo. Que cuesta mucho ser auténtica, señora. Y en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

null

“La primera vez que vi esta escena”, confiesa Sallarès, “no paraba de llorar porque de pronto sentí cómo una persona completamente distinta me ponía en jaque, obligándome a replantearme la idea de qué tan auténtica era yo. El nexo con Beatriz Preciado me interesó mucho porque representaba una nueva revisión del feminismo, el cual es un tema recurrente en muchas de las entrevistas del documental. Además, mi acercamiento con Preciado me ha servido para ver qué tanto me ubico yo en este pensamiento, porque soy de las educadas en una herencia feminista, de esta generación que ha integrado el feminismo como algo dado por hecho sin cuestionarlo demasiado. Hoy por hoy existe un pleito en contra de ese feminismo institucionalizado, obsoleto. El movimiento queer pone a prueba las nociones establecidas de lo que significa ser mujer. Es decir, si para ti la mujer es una noción tan opaca que al final termina definiéndose como una mujer blanca, heterosexual, de clase media, europea, pues entonces dejaste a un chingo afuera ¿no? Por eso invité a participar en el libro a colaboradoras cuyas opiniones fueran tan inconexas entre sí, para intentar replantear y cuestionar los pilares el feminismo”.

null

Sobre el dolor y el placer
“Siento que son temas que aunque son opuestos están muy atravesados, que se re-significan mucho mutuamente y para bien o para mal, forman parte de la vida. Querer huir o esconderte o limitar a uno de los dos, y esto lo digo de una manera muy amplia, es no querer vivir, no querer aceptar la vida. De algún modo lo que yo quería lograr era documentar historias de vida que a mí me parecían interesantes a partir de lo que yo considero que son dos motores de vida. No sólo el placer que nos damos sino el que damos, el que aceptamos que nos den y viceversa; no sólo la violencia que ejercemos sobre nosotras sino también la que generamos con las demás. Uno de los temas “tabúes” que abre este documental es la violencia que ejercen las mujeres sobre las mujeres, y hasta que las feministas no acepten que éste también tiene que considerarse un tema urgente a tratar, el patriarcado nunca va a terminar. Y esto lo digo sin querer menospreciar la violencia que vive la mujer en inferioridad de condiciones”, puntualiza Mireia.
“Una de las cosas que me ha aclarado este proyecto es la cantidad de represión sexual que tenemos y que todavía tengo yo. Siento que la sexualidad en el cuerpo —sobretodo en el caso de la mujer— en la era de la biopolítica en la que el poder ya está interiorizado, hablar de orgasmos es hablar de política, es hablar de muchas cosas más”, afirma la responsable de Las muertes chiquitas: una obra que oscila entre el arte y la antropología con un brío que logra evadir los tabúes, las “verdades absolutas” y lo políticamente correcto sin mayores contratiempos.
Seamos sinceros, camaradas, si éste fuera un documental sobre el orgasmo masculino la cinta no rebasaría los dos pies.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Uncategorized

One Comment en “Las muertes chiquitas de Mireia Sallarès”

  1. Yamila Says:

    Hola quisiera leer el libro y ver la pelicula…alli podria comenzar a internalizar seguramente otros caminos y poder hacer mi coment con aun mayor propiedad.
    gracias
    Yamila Guedez


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: