[Arszchivenko File -АРХИВ 20723-b9] Corea del Norte:

Distinguidos camaradas, la interpretación que se desplegará a continuación parte del primer documento abandonado que yo, Demyan Evgeny Arszchivenko, hallé a tres horas de mi encarcelamiento en las inmediaciones del sótano de la Sección de Documentos Pendientes de la Biblioteca Central de la Madre Patria (SDPBCMP), una vez que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, gracias a una técnica de supervivencia que aprendí en mi primer año —en el marco del Programa de Entrenamiento Básico para el Joven Agente de la Ideología Armada— en la KGB, la cual consiste en una intensa sesión de dilatación forzada de las pupilas mediante la entonación in crescendo de un mantra profundamente nostálgico, tarareado por incontables generaciones de pescadores ucranianos a lo largo y ancho del mar Negro. Lo primero que hice al recuperar la vista fue tallarme los párpados para corroborar la aparatosa contradicción que despedía el título que tenía en manos. Debo admitir que no me sentí sorprendido al ratificar mi primera impresión; después de todo, los instintos de Demyan Arszchivenko siempre han sido tan finos y punzantes como los diamantes que adornan al más puro de los vodkas. El encabezado del documento rezaba: Corea del Norte (un mito comercial).

Debido a que éste, como el resto de los ahora autodenominados Documentos Arszchivenko, fue escrito bajo el estricto código secreto ideado por la Comisión Extraordinaria Panrusa para la Supresión de la Contrarrevolución y el Sabotaje —fundada como consecuencia de la revolución bolchevique en 1917—, sólo puedo ofrecerles una traducción fragmentada de mis análisis. Los advierto, camaradas, el contenido de los siguientes documentos cambiará su percepción del mundo de una manera irreversible. Si están conformes con las mentiras, mitos y “verdades irrefutables” con las cuales los han alimentado sus gobiernos hasta este preciso momento, deténganse antes de que termine el tercer punto suspensivo… de lo contrario, como solemos decir en mi tierra natal: Ласкаво просимо!

El documento АРХИВ 20723-b9 es el informe del espía номер X, enviado a Corea del Norte durante el invierno de 1949. El sello distintivo de la KGB  marca el 10 de julio de 1950 como la fecha en la que el documento fue recibido por la SDPBCMP. Los dos primeros párrafos narran los acontecimientos de los tres meses posteriores al aterrizaje del номер X en territorio norcoreano. Su pobre dominio de los códigos secretos sólo se ve superado por un ruso más limitado que el de un mujik georgiano. Lo poco que logré rescatar de esos pasajes accidentados fue que el paracaídas del agente X quedó enredado en lo que parecía ser una antena de radio, desde donde pudo otear una vasta planicie donde una legión de ganado pastaba hasta colmar el horizonte. “Mi esfínter huele a pasto y me salen vacas de los ojos”, es lo único que tuvo a bien apuntar ese analfabeta siberiano para enfatizar las desfavorables condiciones a las que se vio expuesto durante aquellos noventa días. Sin embargo, lo que pude descifrar del tercer párrafo, gracias a esa paciencia inquebrantable tan característica de los Arszchivenko, es que el desventurado espía, tras haber inspeccionado tres cuartos del territorio en cuestión, finalmente pudo abrirse el paso entre aquel Ganges infestado de deidades hindúes, hasta que sus ojos se encontraron con una enorme plaza que se escondía detrás de la única colina que pudo avistar. “Enfoqué mis binoculares y ahí estaba, parado sobre un estrado, delante de una cámara cinematográfica y de una gran multitud uniformada que escuchaba con una atención imperturbable las consignas lanzadas por aquel hombre diminuto”, afirmó номер X, refiriéndose a quien después me quedó claro que era la persona del mismísimo “líder querido”, a.k.a. Kim Il-Sung. (Cabe mencionar que durante aquella semana en la que me entretuve con el documento АРХИВ 20723-b9, ya me las había arreglado para entrenar a una rata —gracias a un método de telepatía-interespecies milenaria que adquirí en un monasterio durante mi breve estancia en la provincia central de Henán a finales de los años sesenta— con el propósito de adiestrarla específicamente en el contrabando de velas, cigarros, cerillos y recortes de las noticias más sobresalientes de los diarios internacionales).

“‘¡Corte!’, vociferó en inglés el megáfono que se encontraba detrás del camarógrafo, e inmediatamente se escuchó un quejido uniforme por parte de los soldados —escribió номер X—, quienes adoptaron una postura mucho más relajada. Algunos prendían un cigarrillo mientras que otros bromeaban entre ellos para luego estirar los brazos hasta soltar un fuerte bostezo. El hombre del megáfono subió a la tarima para hablar a solas con el líder. Me encontraba demasiado lejos como para poder escuchar lo que le decía, pero podía ver con claridad que le estaba dando una serie de instrucciones trazadas sobre un cuaderno. ‘¡Prevenidos!’, advirtió con un tono severo a la vez que bajaba del estrado para volver a posicionarse detrás del camarógrafo. Los soldados se cuadraron antes de que el hombre del megáfono alcanzara a gritar ‘¡ACCIÓN! Y así, la escena se repitió hasta el atardecer: ¡Acción!, consignas, ¡corte!, murmullos y más acción”. Las tres semanas de apuntes que le siguieron a ese día, narran la misma serie de sucesos de manera sistemática. Sobra decir, distinguidos camaradas, que su fiel narrador se adelantó a las deducciones que se encontraban retenidas en ese cerebro anquilosado y desnutrido de aquel pobre heraldo siberiano del Kremlin. Los informes posteriores sólo sirvieron para confirmar lo que mi instinto anunciaba desde un principio, aunque para ser justos, debo admitir que algunos de los detalles que expondré a continuación sí llegaron a estimular mi mermada capacidad de asombro. Las conclusiones del documento АРХИВ 20723-b9 demostraban de manera contundente que el temible ejército del “líder querido” estaba conformado por un elenco de chinos californianos contratados a través de una compañía de extras basada en San Francisco; que el intérprete de Kim Il-Sung era un actor y empresario texano que luego fungiría como el representante de McDonald’s en Asia; que el draconiano régimen norcoreano se reducía a una escenografía montada por el referido emporio estadounidense, tanto para despistar al enemigo como para encubrir la deforestación destinada a la recría del ganado bovino, y también con el fin de mantener en estado de alerta constante a los Imperios disidentes aledaños, y, por último, todas las pruebas reunidas por el agente номер X indicaban que Nicolás Lumière trabajaba para la CIA.

No fue sino hasta casi tres décadas después de encontrarme con el documento АРХИВ 20723-b9, que me enteré —gracias a Wikipedia—  del lamentable destino del pobre agente номер X. En julio de 1950 fue sorprendido mientras intentaba robarse unos bocadillos del servicio de catering. Una vez revelada su identidad verdadera, el agente fue aprehendido por el staff del mayor de los hermanos Lumière para ser trasladado directamente a una corte texana, en la que fue juzgado y sentenciado en octubre del mismo año a tres cadenas perpetuas por cargos de espionaje comercial. Por razones que sólo el azar puede responder, murió el jueves 9 de noviembre de 1989, mientras los ladrillos del Muro de Berlín se desplomaban en los noticieros alrededor del mundo.

En fin, camaradas, los dejo con la esperanza de que este documento llegue a ver la luz antes de que los sicarios de Putin den con mi escondite.

Acotación al margen de todo lo anteriormente dicho: durante mi encarcelamiento, a falta de un reloj y de luz solar, me veía obligado a extraer unas cuantas gotas de mi propia sangre para dejarlas caer sobre un pedazo de vidrio y observar su estado de oxigenación, para así, poder medir el tiempo con el objetivo de anticipar la inspección diaria que los guardias llevaban a cabo en el sótano a las 15:00 horas en punto; y claro, también lo hice con la intención de llevar una cuenta exacta de mi aislamiento, para cuando llegara aquel día anhelado en el cual le exigiría una rendición de cuentas al abominable traidor de Leningrado, también conocido por el nombre que le dio la mujik adolescente que lo parió: Vladímir Vladímirovich Putin.

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