Archivo para julio 2011

Árabes danzantes

julio 29, 2011

Árabes danzantes (Salamanca: Tropismos, 2005; trad. Ana María Bejarano) es una compilación de relatos cortos en los que Sayed Kashúa repasa su vida desde su infancia en Tira, un poblado árabe situado en Galilea, marcada por la presencia de una abuela que no puede olvidar un pasado robado, un padre cuya única esperanza radica en el recuerdo y, sobre todo, un lugar en donde los mártires y los mitos buscan su lugar dentro de una realidad puesta en cuestión de manera incansable por Kashúa, quien además, experimenta una vida fuertemente marcada por una violenta crisis de identidad cuyos desenlaces nos azotan contra los límites elásticos del humor y la desolación. No es sino hasta que el protagonista sale de su pueblo natal para ingresar en un internado israelí cuando se acentúa por primera vez su condición árabe-israelí, dejando en claro su estatus de ciudadano de segunda clase en un mundo occidentalizado, en el que lo árabe es asociado de manera ‘natural’ con lo primitivo y lo retrógrada. A partir de ese momento el protagonista se ve decidido a emprender una misión de camuflaje y adaptación. Todo esto con un sentido del humor despiadadamente desenfadado, digno de un espíritu universal que choca día a día contra los puestos de control ideológicos, políticos y sociales impuestos tanto por la sociedad israelí como por la palestina.

Aclaración: yo leí la versión original, en hebreo. Los comentarios que recibí a propósito de la traducción al español no fueron muy favorables. 

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¡Puuuuutooooos!

julio 10, 2011

Como una nueva medida de seguridad impuesta por el Programa Internacional para la Prevención de Pérdidas Simbólicas y Materiales, una nutrida comitiva de la Asociación de Otorrinolaringólogos Suizos Especializados en Monumentos Falócratas, salió esta mañana rumbo al Ángel de la Independencia con el propósito de proteger la caja timpánica de aquel glande dorado en donde suele depositarse ese incomprensible y empalagoso nacionalismo (futbolero) de un país que acostumbra a ser estridente para los festejos; miope y sordomudo en lo que respecta a su vasta galería de descalabros y que en la mayoría de los casos sólo se ve unido por ‘la calor’, la sed y una acentuada xenofobia de buró. Lo que me resulta más desconcertante aún es que en caso de que caiga un gol, lo más probable es que lo llegue a gritar. Y es que en el fondo no soy más que otra baja de la Propaganda Bimbo y demás corrientes del marketing nikecionalista. ¡Vamos, muchachos!

La otra cara de las redes sociales

julio 4, 2011

“Sí, fui yo quien descubrió a esa desamparada tribu perdida”, afirmaba sonriente aquel célebre antropólogo inglés frente al destello de las cámaras mientras recargaba su brazo sobre un helicóptero aún tibio a la vez que rellenaba su pipa con la otra mano. A su lado se encontraba una tripulación brasileña notablemente indignada, no tanto por haber expuesto a la ‘última etnia amazónica’ sino por no haber recibido el crédito que les había prometido ese “charlatán bigotudo” (sic) a lo largo de cuatro años de una labor (¡PRO BONO!) sumamente agotadora. Por su parte, el patriarca de la ‘tribu perdida’ aprovechó la vanidad mediática del antropólogo británico para reunir a su gente frente a la pantalla plana de su club social y sintonizar la BBC para ver si en efecto era cierto aquello de que la televisión engordaba tres kilos.