Archivos para junio 2011

Priceless!

junio 29, 2011

Recorrer 10 km de distancia a una velocidad promedio de 62 kph: 3 pesos (moneda nacional); la última película de los hermanos Coen con los Éxitos Completos de Cat Stevens y ABBA incluidos: 10$; que una secretaria repose las incalculables capas de gomina de su fleco sobre tu antebrazo a lo largo de 40 minutos seguidos: no tiene precio. Hay ciertas cosas que la morralla puede comprar, para todo lo demás, existe la Pietro Beretta.

Recuento de un palestino en Roma (Norte)

junio 24, 2011

11 de junio 2011.

Un par de abogadillos prepotentes (valga la redundancia) recién egresados del Museo de Cera para Mirreyes Bullies; ambos con un molde de peinado idéntico a manera de uniforme -que parece querer imitar a un zorro en posición fetal conservado en gomina-, buscan desalojar mi barrio romano a base de tácticas de engaño y métodos de terror psicológico (léase martillazos y amenazas a las 9 am de un sábado) sospechosamente familiares para destruir el vecindario y construir un muro habitacional en su lugar. Palestina, créeme que este born-again fedayín hoy te entiende más que nunca.

15 de junio 2011.

– Te acabas de ganar un periodicazo –le digo a uno de los abogángsters-egresados-del -Museo-de-Cera-para-Mirreyes-Bullies a la vez que le muestro mi credencial de prensa.

– ¿Ah, sí? Pues mira, yo tengo una mucho más chingona –me contesta il bastardo e inmediatamente saca una American Express de su cartera confundiendo mis ojos con un boucher.

Lo peor del caso es que ese capullo Armani tien razón. En México una tarjeta de crédito tiene mucho más peso que una credencial de prensa (aunque está por verse).

24 de junio 2011.

Hay cinco Policías No Identificados (se quitaron sus placas de identificación) afuera de mi ventana, un notario y dos abogángsters. Esta mañana mi cobija ha asumido el papel de la quinta enmienda estadounidense.

Abogángsater #2 se me acerca para “confesarme” que no le gusta hacer su trabajo. “Los nazis tenían excusas más creíbles”, le contesté y le mostré mi tatuaje (aunque no me lo hicieron en Auschwitz sino en Coyoacán).

*Acotaciones al margen de una puerta rota: ante la impotencia ciudadana me veo obligado a ensayar el himno nacional lituano.

El buen líder

junio 21, 2011

Un buen líder espiritual es aquel que lleva a sus adeptos a la bancarrota de la voluntad propia para luego guiarlos a los cajeros automáticos.

Un buen líder militar hace trizas de la voluntad propia a base de chingadazos para después soldar los fragmentos de sus peones dentro de un molde en forma de medalla.

Un buen líder político hace lo que le sale de los huevos al tiempo que jura por la patria que lo parió que su único propósito es representar los intereses de tu voluntad.

El gueto de los PC

junio 14, 2011

Uno puede estar muy al tanto de las desgracias mundiales e incluso sentir una empatía genuina hacia éstas, aunque si hemos de ser completamente sinceros, por lo general suelen parecernos demasiado distantes como para mantener nuestra atención sintonizada en un mismo canal en lo que empieza el segundo tiempo (de otra cosa). No obstante, el hecho de que yo esté consciente de que una gran facción de la población mundial sufre de la hambruna, no debería de ser un impedimento para poder hacer bromas en torno a un sándwich desperdiciado en Ruanda (tan solo por mencionar una ocurrencia). De ninguna manera, camaradas: el humor es un recurso sumamente apto para lograr aproximarse y penetrar temas que de otra suerte nos serían denegados. Por otra parte, el silencio cuidadoso y condescendiente de los políticamente correctos resulta contraproducente para cualquier tipo de resolución. Es una manera terriblemente eficiente para lograr postular la apatía como una virtud. Y sí, entiendo perfectamente bien que hay momentos en los cuales uno tiene que ejercer cierto grado de moderación, de ser más cuidadoso y sensible frente a situaciones particularmente delicadas. Pero no se dejen engañar: quien se conduce por la vida de manera indefinida y bajo cualquier circunstancia sin sacar las manos del contorno de lo políticamente correcto, tiene que entender que vive dentro de un gueto vigilado, patrullado y habitado por él mismo.