Nuestro árbol genealógico

¿De dónde venimos?, ¿cómo llegamos al lugar en donde estamos ahora?, son algunas de las preguntas clave que se intentan responder en Nuestro árbol genealógico, el nuevo documental que NatGeo estrenará en la televisión como parte del ambicioso Proyecto Genográfico en colaboración con IBM guiado de la mano del doctor Spencer Wells, uno de los más destacados genetistas de poblaciones a escala mundial, quien ingresó a la carrera de biología a los 16 años en la Universidad de Texas para después continuar con su doctorado en Harvard bajo el tutelaje del distinguido genetista evolutivo Richard Lewontin. En 1994 Wells llevó a cabo su entrenamiento postdoctoral en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford junto al afamado genetista Luca Cavalli-Sforza, considerado en el ámbito académico como “el padre de la genética antropológica”. Allí fue cuando Wells enfocó su interés y esfuerzos para estudiar la diversidad genética dentro de las poblaciones indígenas con el propósito de rastrear la migración humana hasta su punto de partida. El trabajo de campo realizado por Wells y su equipo en Asia central y la ex Unión Soviética fueron fundamentales para lograr un entendimiento incisivo del cromosoma Y masculino y su habilidad para registrar dentro de sus patrones las migraciones humanas. “Lanzamos el proyecto en abril de 2005 y estaremos terminando de recolectar las muestras de ADN hacia finales de 2010”, cuenta el doctor Wells.

“Probablemente continuaremos analizando los datos aproximadamente hasta un año después. El proyecto está llegando a su fin aunque todavía nos falta mucho trabajo por hacer. En términos de cifras contamos con 310 mil participantes de más de 130 países alrededor del mundo; en cuanto a las muestras de grupos indígenas, hemos recolectado poco más de 50 mil, así que tenemos un total de más de 350 mil muestras”, añade Wells. Todas las muestras de ADN recolectadas y analizadas durante esta extraordinaria investigación científica señalan hacia una misma dirección: nuestra odisea ancestral empezó hace 60 mil años en África del Este. “Yo esperaría que el mensaje social que el público absorba de esta investigación sea que la humanidad es una familia, que nuestras diferencias son meramente superficiales”, confiesa SW.

Nuestro árbol genealógico —la versión televisada del Proyecto Genográfico realizada por NatGeo— escogió como base el barrio de Queens en Nueva York debido a la enorme variedad de grupos étnicos que radican en este pequeño terruño estadounidense. Aproximadamente la mitad de sus más de 2 millones de habitantes son originarios de países extranjeros y se hablan alrededor de 150 lenguas distintas: un lugar idóneo para la recolección de muestras de ADN. La propuesta de esta serie, además de comprobar que nuestras diferencias como especie son meramente superficiales, es la de mostrar las migraciones de los antepasados de los habitantes de este barrio neoyorquino, revelar el linaje de cada uno de ellos y transportarse en el tiempo para trazar el desplazamiento de sus antepasados desde la hostil África del Este de hace 60 mil años hasta la fecha.

“Sí, en efecto puede llegar a ser un desafío traducir los resultados de una investigación científica a un medio tan popular como lo es la televisión; es un poco más fácil lograrlo con un libro porque puedes meter muchos más datos que la gente puede consultar a su antojo. En la televisión te ves obligado a enfatizar el mensaje porque se trata de contar una historia y buscas lograr que la gente se mantenga intrigada. Si pones demasiada información puedes llegar a aburrir a los televidentes, pero a la misma vez, desde una perspectiva científica buscas que los datos sean lo más certeros posible. Es una línea muy delgada para un científico el llegar de una larga trayectoria académica a la industria del cine y la televisión; por un lado no queremos dar por hecho muchos de los detalles que son difíciles de comprender y por el otro lado buscamos hacer una película atractiva. Sí creo que es un desafío pero a la vez pienso que en esta serie comprobamos que es posible lograrlo de una manera exitosa”, afirma SW, quien se aventuró en el mundo televisivo en 2001 con su documental y libro La travesía del Hombre: una odisea genética.

Cualquiera que desee conocer su propio linaje y ruta migratoria ancestral puede participar en esta investigación enviando su muestra de ADN a los laboratorios del Proyecto Genográfico. La National Geographic Society asegura que las ganancias de las ventas de los Kits de Participación Pública son para ampliar la investigación de campo y el Fondo del Legado Genográfico que a su vez apoya proyectos de conservación y revitalización indígena. “Las reacciones varían según los resultados”, cuenta SW. “Algunas personas se pueden encontrar con resultados inesperados, descubrir que tienen un linaje genético de Asia Central aun cuando sus ancestros inmediatos vienen de Noruega. Lo que no hacemos es desplazarnos en un contexto genealógico; con esto me refiero a que nadie va a descubrir si es o no el ascendente de alguna de las reinas de Francia, por decir algo. No es nuestro enfoque. Estamos interesados en migraciones mucho más antiguas; en un estudio antropológico extenso”, afirma SW.

“Sí, en efecto el Proyecto Genográfico puede poner a prueba a la historia. Por ejemplo, hemos logrado rastrear la expansión del Imperio Mongol, particularmente en un linaje genético que creemos proviene directamente de Gengis Kahn, que se encuentra en un 8% de la población del Este y Centro de Asia. En un artículo que publicamos el año pasado como parte del Proyecto Genográfico buscamos probar la expansión del Imperio Fenicio a lo largo del Mediterráneo a través de un rastreo genético y logramos encontrarlo, aunque a una escala muy sutil, logramos rastrearlo. Eso es lo increíble de poder contar con una cantidad tan grande de muestras en el proyecto; nos permite revisar estos eventos que antes nos era imposible registrar debido a las pocas muestras con las que contábamos. Entonces sí, es muy posible hacer una revisión de la historia si leemos estos patrones genéticos.

”Además, también creo que el PG tiene el potencial de generar réplicas políticas. Por ejemplo, es interesante ver cómo los judíos y musulmanes que viven en Israel comparten la mayoría de los marcadores genéticos; que todos vienen de la misma fuente de población del Medio Oriente y que están más emparentados de lo que les gustaría pensar. Pero también, por el otro lado, en muchas ocasiones la gente a la que uno odia más es a los miembros de su propia familia —suelta una risa—, así que no puedo decir a ciencia cierta cómo la gente vaya a reaccionar ante esta información.

”No, en realidad no nos hemos topado con algún tipo de resistencia de grupos racistas. En otro proyecto cinematográfico —inconcluso—, tuve un encuentro con uno de los líderes del Ku Klux Klan en Estados Unidos con quien discutí sobre el Proyecto Genográfico. Él obviamente nunca iba a verlo desde el mismo ángulo que yo. Yo pienso que hay gente racista por distintas razones y que la información científica no necesariamente va a cambiar sus ideas y prejuicios, aunque creo que incluso algunas de estas personas mantienen una mente relativamente abierta. Creo que en el momento en que la ciencia afirma las sospechas de ciertas personas, las que se les ha enseñado en algunos casos por líderes religiosos quienes han sostenido durante miles de años que todos pertenecemos a una misma familia, la gente se siente reconfortada.

”En mi opinión, todo depende de cómo estén definiendo a la población”. Spencer se refiere al enfoque del marketing de las farmacéuticas hacia grupos étnicos específicos. “Sí hay poblaciones que cuentan con patrones específicos a nivel genético, es justamente lo que estudiamos, y si sucede que hay una variante que predispone la forma en que metabolizas una droga, o que ésta pueda disparar la diabetes en cierta población —por dar un ejemplo— pues entonces sí creo que es válido hacer uso de la información genética para diseñar un tratamiento específico. Las antiguas nociones de raza apuntaban hacia claras diferencias biológicas entre los humanos, lo cual es absolutamente falso, y ahora contamos con la evidencia científica suficiente como para poder desmentir estas teorías de manera rotunda”, enfatiza SW.

Si bien los resultados de la investigación que muestra el Proyecto Genográfico son una herramienta informática de un potencial enorme para llevar a cabo una nueva revisión de la humanidad, también es cierto que las herramientas, desafortunadamente, dependen de sus usuarios. Hay quienes usan una pluma para escribir una novela y quienes la utilizan para autorizar una ejecución. No obstante, para aquellos espíritus curiosos, Nuestro árbol genealógico ya está a vuestra disposición.

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