El canario desplumado

null

Más que ser una crítica a destiempo, este texto pretende inspeccionar lo que ha sido uno de los éxitos taquilleros más grandes del teatro mexicano actual.
Jueves 22 de enero en la entrada al Teatro de los Insurgentes. Diego Luna entrega los ejemplares recién salidos de la imprenta a periodistas e invitados en un gesto publicitario que antecede la rueda de prensa. “Hola, soy Diego”, dice de vez en vez, antes de estrechar la mano, ofrecer a los interesados una sonrisa ensayada y el ejemplar de la versión castellana de El buen canario (editada por Sexto Piso), obra escrita por Zack Helm, el joven californiano que es mejor conocido por su aportación cinematográfica con su guión Stranger Than Fiction.

null

El buen canario fue llevada al teatro por primera vez en 2007 por un entusiasmado John Malkovich, quien se ha dado a la tarea de rescatar esta obra. Tras el éxito obtenido en París (seis nominaciones Moliére y el Globo de Cristal por mejor obra), El buen canario fue adquiriendo prestigio y el interés de varios productores alrededor del mundo. Canana Films (la productora de Gael García y Diego Luna) contactó a John Malkovich poco después de leer el guión original. El galardonado actor y productor estadounidense —protagonista de películas como ¿Quieres ser John Malkovich?, entre muchas otras— mostró una gran disposición por la propuesta hecha por Canana y al poco tiempo estaba en México dirigiendo la obra. Así lo explicaba Diego Luna en la conferencia de prensa, acompañado por Diego Rabasa (editor de Sexto Piso) y Fabrizio Mejía Madrid (escritor). Luna no tardó en asumir un papel protagónico frente a los medios haciendo un énfasis evidente en los logros productivos de sus colegas de Canana Films con un lenguaje casual que pretendía imprimir un aire de falsa familiaridad. Aunque eso sí, la gran mayoría de las preguntas iban dirigidas al cutis fotogénico del actor, dejando de lado la elocuencia puntual de Diego Rabasa quien intentaba —durante los escasos minutos en los cuales el micrófono estaba disponible— explicar el porqué de la aparición de El buen canario en los estantes de Sexto Piso y del proceso de traducción (distinta a la puesta en escena). En las pocas intervenciones de Fabrizio Mejía Madrid, el escritor celebró el hecho de que grupos y personas como Café Tacuba, Julieta Venegas y Diego Luna, entre otros, representaran “la nueva piel de la cultura mexicana”, sin dejar en claro si con esta declaración estaba haciendo una alusión a la superficialidad o postulando la mediocridad como un ideal a seguir. También habló acerca del impacto que la obra ha tenido en el público debido a la dureza del tema que trata. No sé si Mejía Madrid pasó los años ochenta recluido en una comunidad amish en Pensilvania, pero la adicción y el suicidio son temas tan viejos como la prostitución y el incesto. “Nadie monta un teatro que te enfrente con las adicciones”, añade un sonriente Diego Luna a este montículo de lugares comunes. La rueda de prensa termina con una larga y tortuosa descripción de Luna sobre el pase a gol que Cuauhtémoc Blanco le dio en un partido que se celebró esa misma mañana entre el elenco de Rudo y Cursi y el equipo de Televisa Deportes (días después revelaría sus intenciones de llevar la vida del polémico futbolista mexicano a la pantalla grande.

null

Salgo malhumorado de la rueda de prensa y me recargo sobre una de las columnas que sostienen al Teatro de los Insurgentes para leer la sinopsis. El buen canario narra la historia de un joven escritor (Jack Parker) que intenta hacerse de un espacio dentro del difícil mundo editorial neoyorquino, a la vez que hace lo posible por refrenar el inestable estado anímico de su esposa (Annie), que se ve alterado de manera constante debido a su ingobernable adicción a las anfetaminas. El carácter vehemente y desenfrenado de su mujer logra frustrar la oferta de un abultado contrato con una editorial de renombre en un evento social que presumía marcar un antes y un después en la vida de la joven pareja. La frustración de Jack se ve mitigada por un secreto que ambos ocultan dentro de su diminuto y pulcro departamento y que representa el equilibrio entre ambos personajes.
Los 859 asientos disponibles en el teatro son ocupados en unos cuantos minutos. La expectativa flota como una brisa indecisa mientras las luces pierden su intensidad. Se alza el telón y casi de manera inmediata se hace evidente que la inconsistencia de la traducción interrumpe la fluidez del libreto original para restarle una credibilidad ya de por sí cuestionable a la obra, evitando de esta manera cualquier oportunidad de lograr un verdadero acercamiento a un ambiente que presume emanar de las calles de Nueva York. La versión teatral mexicana de esta obra es un ejercicio caprichoso que obliga a los personajes a encarnar un improbable desfase de identidad lingüístico que va desde un slang mexicano fresa hasta expresiones en anagramés e imprevistos desplantes anglicistas que salen a borbotones de los labios de los actores como los subtítulos de una película pirata. Es una interminable exposición de descuidos, producto directo de un exceso de confianza que sólo puede permitir la arrogancia, la prisa o la estupidez.

null

Tampoco ayuda la incompatibilidad que surge por la mala distribución del elenco. La verdadera protagonista de la obra es Irene Azuela, cuya interpretación de Annie encaja dentro del margen hiperrealsita que exige el personaje, opacando aún más la fláccida actuación del productor y actor Diego Luna (Jack Parker), quien parece incapaz de animar cualquier otro personaje que no sea el de un niño despampanantemente frívolo e ingenuo. Es difícil encontrar las diferencias entre aquel adolescente malcriado que actuó en Y tu mamá también, el joven insulso y vanidoso de la conferencia de prensa y Jack Parker. El mismo canario podría encarnar el papel de un escritor neoyorquino de una manera mucho más convincente. Luna funciona como un comic relief anticlimático que parece alejarse cada vez más del libreto para encajar en los margenen de la idiosincrasia de su persona. Parece inevitable hacer una comparación entre este nuevo icono del cine mexicano y la Olive de Woody Allen (la insufrible amante del mafioso Nick Valenti de Balas sobre Broadway, quien obtiene un papel en la obra gracias al peligroso carisma de su patrocinador).

null

A todo esto, uno se pregunta ¿dónde quedaron el talento y el trabajo de dirección de John Malkovich? ¿Habrá apostado todo por el rostro taquillero de Diego Luna? A excepción del profesionalismo de Daniel Gimenez Cacho, la corta pero sobria actuación de Yuriria del Valle y el performance atinado de Irene Azuela, el resto de los personajes se repelen entre sí. Parecen seres que habitan mundos completamente dispares, desde el ámbito lingüístico hasta un lenguaje corporal que obedece a lo regional, desdibujando con cada movimiento y palabra un ambiente neoyorquino que nunca salió de su empaque original.
Sin embargo, no podemos dar todo por perdido, si hay un punto positivo en la interpretación mexicana de El buen canario es que uno sale del teatro con ganas de leer la versión de Zack Helm, porque a pesar de los obstáculos narrativos producidos por Canana Films existe la noción de que el talento del joven californiano es genuino, y porque a diferencia de sus intermediarios Helm sería incapaz de estropear su propia inteligencia de una manera tan descarada.
Dos horas y media después, 857 espectadores aplauden enérgicamente. La única que comparte mi decepción es una mujer que se encuentra a cinco asientos de distancia. Deposita una larga mirada despectiva sobre la humanidad de Diego Luna mientras que el sujeto que está a su lado —quizá despistado por la euforia— grita ¡Encore! una y otra vez. Echo un vistazo a mi reloj para cerciorarme de que perdí el metrobús mientras me abro paso entre la avasalladora complacencia colectiva.

Explore posts in the same categories: Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: